- Bajo el título ‘Nuevos jóvenes. Nuevos códigos ¿Nuevo vino?’, el encuentro de verano de la Universidad Europea Miguel de Cervantes ha debatido sobre las fórmulas para conectar con las nuevas generaciones.
- La directora de la bodega participó en la mesa de clausura, defendiendo la convivencia entre el vino tradicional y el sin alcohol como una evolución cultural natural que responde a los nuevos hábitos de consumo.
El sector vitivinícola se encuentra en un momento crucial de transformación y reconexión generacional. Con el objetivo de analizar los nuevos hábitos de consumo y la digitalización, la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) ha celebrado su Curso de Verano bajo el lema ‘Nuevos jóvenes. Nuevos códigos ¿Nuevo vino?’. El encuentro, diseñado para abrir un diálogo sin prejuicios sobre el futuro de la industria, contó con la participación de María Sevillano, Directora de la Bodega Win Sin Alcohol.

Sevillano fue una de las ponentes clave en la mesa redonda de clausura, titulada ‘El futuro del vino: tradición, IA y nuevos códigos’. Esta sesión final planteó una mirada optimista y llena de oportunidades sobre la evolución del sector vitivinícola, analizando cómo la tecnología, la sostenibilidad y las nuevas tendencias pueden coexistir sin alterar la verdadera esencia del vino.
Durante su intervención, María Sevillano reflexionó sobre el papel que desempeña la categoría sin alcohol en el mercado actual. Lejos de considerarse una moda pasajera, la directora de la bodega apuntó a este desarrollo como uno de los mayores cambios culturales del sector. En este sentido, destacó que el gran reto de los vinos sin alcohol es consolidarse como una opción integrada de forma natural en la vida diaria del consumidor, de modo que en unos años su presencia deje de ser una novedad para convertirse en una alternativa normalizada en cualquier mesa.
Asimismo, defendió la perfecta convivencia entre el vino tradicional y el vino sin alcohol, señalando que el futuro no pasa por elegir entre ambos conceptos, sino por entender que responden a momentos de consumo y estilos de vida diferentes. De este modo, el vino sin alcohol se perfila como un excelente aliado para que el sector vuelva a formar parte del ocio de los jóvenes que eligen no consumir alcohol, pero que no quieren renunciar al ritual social y gastronómico que rodea a esta bebida.
La sesión también sirvió para debatir sobre la digitalización y la llegada de herramientas avanzadas al sector de la mano de Bodegas Familiares Matarromera, una firma caracterizada por su firme apuesta tecnológica tanto en el viñedo como en la bodega. Sevillano incidió en que la innovación y la tradición son conceptos totalmente compatibles y que la tecnología, lejos de sustituir el imprescindible criterio humano o la sensibilidad enológica, actúa como una palanca fundamental para hacer las bodegas mucho más eficientes y, sobre todo, más sostenibles, respondiendo así a una generación de consumidores que prioriza la salud, el respeto al medio ambiente y la transparencia.
